La
producción de biocarburantes se estrella antes de
despegar
Las fábricas no encuentran salida al producto ante
el retraso en la orden que regula su utilización y
las importaciones subvencionadas de Estados Unidos.
Javier Rico (El País) / 28-12-2007
España quería ocupar un lugar privilegiado en la
producción europea de biocarburantes. Pero hoy sólo
3 de las 22 plantas dedicadas al combustible de origen vegetal
funcionan a pleno rendimiento, según el Grupo Nátura,
uno de los grandes productores. El producto que ya se consume en
España se importa de Estados Unidos, de donde llega subvencionado.
Y la regulación española que obligará a comercializar
biocombustible en gasolineras se ha retrasado y no entrará en
vigor en enero de 2008, como estaba previsto. Serios problemas
para una industria que además ve lesionada su imagen por
las acusaciones de que el producto no es tan ecológico como
se vende y además encarece los alimentos.
Las empresas anuncian cierres y paralizaciones en las 22 plantas
España cerrará el año 2007 con una importación
de biodiésel desde EE UU de más de 150.000 toneladas,
cifra superior a la producción nacional, cuando la capacidad
de las 22 plantas operativas en España es de 800.000 toneladas.
Desde la Asociación de Productores de Energías Renovables
(APPA) advierten que los efectos inmediatos de esta distorsión
del mercado serán el cierre, paralización o funcionamiento
bajo mínimos de la mayoría de las plantas. Para evitar
que el sector se estrelle sin tan siquiera haber iniciado el despegue,
los productores piden al Gobierno que cierre el grifo de las importaciones
americanas, que se benefician a la vez de un tipo cero en el impuesto
de hidrocarburos y de subvenciones en su país. "Se
importa biodiésel a un precio que está por debajo
de lo que nos cuesta a nosotros producirlo, por lo que vendemos
también por debajo del coste de las materias primas, algo
que no podremos aguantar por mucho tiempo", afirma Juan Carlos
Jiménez, presidente del Grupo Nátura.
La exportación a Europa, a donde fue la mitad de la producción
española en 2006, sufre el mismo problema. El Consejo Europeo
de Biodiésel, que representa al sector en el continente,
ha llevado el caso a la UE. Según denuncia, en EE UU las
subvenciones alcanzan los 200 euros por tonelada, "lo que
provoca que incluso parte de la producción de Indonesia,
Malasia y Brasil pase primero por ese país para luego ser
exportada a Europa".
APPA instó al Gobierno la aprobación urgente de la
obligación del consumo de biocarburantes en España,
según el proyecto de orden que presentó el pasado
mes de julio el Ministerio de Industria. Esa orden fijará objetivos
obligatorios de consumo de bioetanol y biodiésel, que son
del 1,9% para 2008, 3,4% para 2009 y 5,83% para 2010. "Pero
esto puede no servir de nada si paralelamente no se dejan de subvencionar
las importaciones de biodiésel", subraya Manuel Bustos,
responsable de biocombustibles de APPA.
El Ministerio de Industria es consciente de la fragilidad del
sector, pero evita pronunciarse por el momento. "Tras conocer el informe
de la Comisión Nacional de la Energía y las alegaciones
de los productores de biocombustibles debemos esperar a que se
pronuncie el Consejo de Estado antes de conocer la redacción
definitiva" de la regulación, dijo un portavoz.
La preparación de una normativa europea sobre certificado
sostenible de los biocarburantes y el impulso de una nueva generación
que utilizará materias primas de uso no comestible, como
algas o residuos forestales y agrícolas, pretende relanzar
a un sector al que le crecen los enanos económicos y ecológicos.
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