Echar hierro al cambio climático
La idea de empresas de EEUU de verter hierro en el océano
para reducir el CO2 desata las críticas de los científicos
Manuel Ansede / 16-10-2007
En 1990 el oceanógrafo californiano John Martin pronunció su
frase más célebre: “Denme un barco cargado
de hierro y provocaré una era glacial”. En aquella época,
Martin acababa de proponer la Hipótesis del hierro, una
especie de panacea para enfriar el clima. El procedimiento era
sencillo: una flota de barcos vierte cientos de toneladas de
hematita, un mineral compuesto por óxido férrico,
en un área marina, provocando un enorme florecimiento
del fitoplancton, los organismos microscópicos que flotan
en el agua y tienen capacidad de realizar la fotosíntesis.
El fitoplancton, al igual que los árboles, es capaz de
respirar el dióxido de carbono y fijarlo en sus tejidos,
por lo que su multiplicación podría suponer un
secuestro de miles de millones de toneladas de CO2 en el océano.
La Hipótesis del hierro ha sido retomada ahora por un
puñado de compañías estadounidenses, como
Planktos y Climos, que quieren fertilizar a gran escala los océanos
con hierro, con el objetivo de obtener créditos de carbono
y venderlos a empresas o instituciones que quieran reducir
su impacto en el medio ambiente.
Planktos, que cuenta en sus filas con el ex director del Programa
de la ONU para el Medio Ambiente, Noel Brown, parece haber
tomado la delantera en este nuevo mercado. En las próximas
semanas uno de sus barcos zarpará hacia las islas Galápagos,
en el Océano Pacífico, para comprobar la viabilidad
del método.
Tanto el ánimo de lucro de estas empresas como la dudosa
efectividad de la fertilización de los mares han desatado
un acalorado debate en la comunidad científica.
Consecuencias “inesperadas”
El investigador del CSIC Evaristo Vázquez-Domínguez
opina: “Es un tema muy controvertido, porque enriquecer
el mar con hierro puede producir cambios inesperados en los ecosistemas”.
Vázquez-Domínguez publicó el pasado agosto
los resultados de un trabajo realizado en la Bahía de
Blanes (Gerona), en el que demostraba que el calentamiento global
puede acelerar la respiración de la parte del plancton
que no realiza la fotosíntesis y provocar un aumento del
retorno del CO2 a la atmósfera.
"La fertilización con hierro desencadenaría el crecimiento
del fitoplancton, pero, probablemente, también el del
plancton heterótrofo (el que no realiza la fotosíntesis)”,
asegura el investigador, que apunta otras consecuencias: “Tal
cantidad de materia orgánica causa tremendos problemas
de anoxia (falta de oxígeno). Los peces no pueden vivir
en esas condiciones”.
La organización ecologista Grupo ETC es mucho más
dura con los experimentos de Planktos, hasta el punto de dudar
de sus propósitos. Su director, Pat Mooney, concluye: “Tenemos
la tentación de pensar que la compañía es
una gran farsa, pero tienen el buque, el hierro y la arrogancia
para seguir con el escándalo”.
Podemos salvar el mundo
y ganar dinero
Russ George - Presidente de la compañía estadounidense
Planktos
El presidente de Planktos no es un advenedizo en el mundo
de la conservación del medio ambiente. Lleva toda su vida
implicado en la reforestación a gran escala y en el estudio
de los océanos. Para demostrarlo, George, de 58 años,
presume de una curiosa medalla en su currículo: manejó el
timón del Rainbow Warrior, el legendario buque de Greepeace,
en la época en la que nacía el ecologismo.
¿Es tarde para frenar el calentamiento global?
Todavía no es tarde para salvar al planeta de los daños
causados por los combustibles fósiles y el exceso de CO2,
si restauramos los bosques y los océanos. Pero sólo
si utilizamos el poder de la fotosíntesis para restaurar
el jardín del edén podemos tener esperanzas de
salvar el planeta. Las plantas terrestres no serán suficientes,
aunque atenuarán de manera importante el daño causado
por la combustión de carburantes fósiles y cicatrizarán
las heridas actuales. Podemos empezar inmediatamente a implantar
la solución contra el calentamiento global. Debemos restaurar
los árboles y los océanos. El fitoplancton y sus
parientes, los árboles, pueden salvar el planeta si
les ayudamos a hacerlo.
¿Cuál es el coste de la fertilización
con hierro?
Restaurar los bosques y los océanos es la solución
más barata para el cambio climático. Y la tecnología
ya está disponible.
Sin embargo, sus críticos afirman que provocar el florecimiento
del plancton puede liberar metano y óxido nitroso, ¿qué opina?
El florecimiento del plancton en alta mar no libera cantidades
significativas de metano y óxido nitroso. El océano
ha perdido un gran porcentaje de plancton en los últimos
30 años. En el Atlántico Norte se ha perdido la
cuarta parte de las plantas, en el Pacífico Norte, el
17% y en las regiones tropicales, hasta un 50%. Si simplemente
restauramos estas cantidades, devolveremos la buena salud a los
océanos, y en el proceso eliminaremos unos 4.000 millones
de toneladas de CO2 de la atmósfera. Esta cantidad supone
la mitad del problema. ¿Sufría el mundo hace 30
años, cuando las plantas marinas alimentaban la cadena
alimentaria del océano? La respuesta es no.
Muchos expertos ven un interés económico
en su propuesta…
Afortunadamente en todo el mundo hay una determinación
de invertir dinero para salvar el planeta de los estragos del
dióxido de carbono. Y sí, somos una empresa con ánimo
de lucro. Creemos que podemos salvar el mundo y, además,
ganar un poco de dinero.
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