¿Una
Navidad poco sostenible?
Las luces navideñas consumen en España igual
que un barrio de 50.000
personas en todo el año - Un derroche que choca con los planes contra
el calentamiento
J. Sérvulo González (ELPAIS.com) / 28-11-2007
Las grandes
ciudades no sólo han encendido las luces de Navidad, sino también
un gran debate entre empresarios y muchos consumidores, por un lado, y aquellos
que claman contra un derroche de energía que lastra el ahorro y la reducción
de emisiones de CO2, por otro.
La factura de las luces navideñas no representa gran cosa en el total
de la electricidad de los ayuntamientos. Pero sirve para poner números
a una realidad que acecha a España y la vida occidental: los ayuntamientos
españoles gastan en alumbrado navideño unos 30 millones de kilovatios
por hora, la electricidad que consume un barrio de unas 50.000 viviendas al año.
Este gasto supone una emisión de dióxido de carbono (CO2) de 10.000
toneladas, según el Instituto para la Diversificación y el Ahorro
de Energía (IDEA), dependiente del Ministerio de Industria. ¿Es
esto una política sostenible?
" El consumo de bienes es desmedido, se incrementa el transporte porque
se incentivan las compras. Los vehículos son los principales culpables
del cambio climático, y para reducir el tránsito no se hace lo
suficiente", explica Pablo Cotarelo, de Ecologistas en Acción. Es
uno de los grupos que critican que la vorágine comercial de la Navidad
haga de éstas unas fiestas nada sostenibles.
Las principales ciudades españolas ya exhiben las luces de Navidad. No
hay avenida o calle que se precie que no se disfrace en estas fechas con un buen
número de bombillas de brillantes colores. El alumbrado navideño
cada vez se enciende antes, cuenta con más bombillas, con más diseño,
es más caro y se ha convertido en parte del espectáculo. Desde
2003 Madrid ha ido adelantando la inauguración de sus luces hasta fijarlo
una semana antes. El alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, activó el
interruptor el lunes. Otros años no se encendían hasta el 8 de
diciembre, como sigue ocurriendo en ciudades como Bilbao. Más madrugadores
son en Barcelona, donde el pasado viernes se iluminaron 310 calles.
Las ocho capitales andaluzas, por ejemplo, han multiplicado en los últimos
años el presupuesto por este concepto hasta más de cuatro millones
de euros. Duplicando el número de bombillas en las calles hasta casi siete
millones de lámparas en las ocho grandes ciudades. Por debajo de los nueve
millones de bombillas que exhibe Madrid, la ciudad con una iluminación
más brillante. El alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón,
ha encargado las luces a diseñadores como Amaya Arzuaga, Juan Duyos o Ángel
Schlesser. Cada uno de ellos se encargará de idear la iluminación
de una céntrica calle de la capital.
Para ello, Madrid invierte cerca de cuatro millones de euros pagados íntegramente
por las arcas municipales, como ocurre en las capitales andaluzas y en el País
Vasco. En Barcelona, el coste se reparte a partes iguales entre Consistorio y
empresarios.
Madrid consume en luz navideña 2,1 millones de kilovatios hora (Kwh),
equivalente a la electricidad que consumen cerca de 6.700 hogares en un mes,
según explica Pablo Cotarelo, de Ecologistas en Acción. Barcelona
será más austera en su alumbrado. Consumirá 280.000 Kwh
para iluminar 55 kilómetros de calles durante los 42 días que dura
la campaña de navidad, lo que sólo emitirá 94 toneladas
de CO2, aunque estos datos no incluyen la parte de la iluminación que
sufragan los comerciantes.
Adena propone reducir los días de alumbrado navideño. Según
Heiiki Willstedt, responsable de energías de la asociación ecologista, "las
luces deberían encenderse como muy pronto una semana antes del día
de Navidad. Hacerlo antes supone un derroche de electricidad", señala.
Pero la realidad es que casi todas las capitales comienzan la campaña
navideña a partir del último viernes de noviembre y lo extienden
hasta después del 6 de enero.
Los empresarios defienden este calendario e incluso estarían a favor de
ampliarlo. La navidad y las luces en las calle son una combinación que
agrada a los ciudadanos. Pero sobre todo incentiva las compras.
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