Los
expertos reclaman un plan nacional de reforestación
Un portavoz del Colegio de Ingenieros de Montes afirma
que los bosques españoles necesitan 2.000 millones
de árboles
David Varona (Publico.es) / 26-12-2007
El problema de la desertificación se puede considerar grave
en un 31,5% de la superficie española, según expuso
el Ministerio de Medio Ambiente en la última Conferencia
de la ONU sobre la Lucha contra la Desertificación. Ante
ese panorama, la pregunta surge de inmediato: ¿qué se
puede hacer para que España no se transforme en un desierto?
Hay consenso en señalar que una política forestal
seria, con amplios planes de reforestación y restauración
de la masa forestal, es la principal solución para detener
estos procesos. Pero no se puede decir que España haya diseñado
ya esta estrategia. Y eso que el Gobierno presentó en septiembre
un plan contra la desertificación.
Según la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, se
invertirán 6.500 millones de euros de ahora al 2010 para
desarrollar restauraciones hidrológico-forestales. También
se trabajará contra la erosión y los incendios.Pero
el plan no ha convencido. Desde Ecologistas en Acción, por
ejemplo, se ha calificado de "insuficiente e incompleto".
Asegura que no atiende a la relación que existe entre desarrollo
urbanístico y desertificación, y añade que
no concreta medidas y que "carece de ambición".
El responsable de la campaña de bosques de Greenpeace, Miguel Ángel
Soto, llega más lejos y denuncia que no hay una política
forestal en el ámbito nacional porque las competencias están
transferidas a las comunidades autónomas y así "es
muy difícil hacer una valoración conjunta de lo que
se hace y de cuál es el estado actual. Se ha comenzado la
casa por el tejado: se han hecho leyes autonómicas de montes
sin que haya una general y el Plan Forestal Nacional no se está aplicando
por dejadez del Gobierno central", denuncia.
Según lamenta Gabriel Leblic, asesor del Colegio de Ingenieros
de Montes, "en más de siglo y medio, no se han asignado
los recursos necesarios para acabar con la erosión del suelo,
el fenómeno que lleva inevitablemente a la desertificación.
No hay voluntad política para acabar con esta situación.
España es el país de la UE con mayores problemas
en este sentido", sostiene.
Leblic señala que España tiene unos 13 millones de
hectáreas con alta erosión y que cada hectárea
pierde unas 12 toneladas de tierra al año, una pérdida
que además tarda varios millones de años en regenerarse.
Frente a estos datos, el Plan Forestal Nacional, en vigor desde
el 2002, se plantea recuperar sólo 3,8 millones de hectáreas
en 30 años.
2.000 millones de árboles
"Hace falta un plan para plantar unos 2.000 millones de árboles",
asegura Leblic, "y hay que aportar recursos y poner de acuerdo
a las autonomías, y que cada una de ellas plante lo que
sea necesario para frenar la erosión", reclama este
portavoz de los ingenieros de montes.
Pero, de nuevo, aparece el problema de la dispersión legislativa
y la fragmentación de la acción autonómica. "Incluso
somos el único país del mundo donde los Parques Nacionales
no los gestiona el Estado, sino que lo hacen las comunidades autónomas",
subraya.
También exige medidas serias el reciente informe sobre cambio
climático presentado por 50 expertos al presidente del Gobierno,
José Luis Rodríguez Zapatero. El documento dice que "el
adecuado manejo de las técnicas de cultivo, del laboreo,
riego y gestión de las enmiendas orgánicas en cultivos
y la reforestación de yermos son medidas que permitirán
la adaptación (y mitigación) de los impactos derivados
del cambio climático".
Es una llamada más de atención sobre el problema
que se plantea en España ante la falta de acción.
Es cierto que en los últimos años ha crecido la superficie
forestal del país, pero eso no significa que la masa arbolada
haya aumentado. Es más, el informe de los expertos predice
que el cambio climático puede poner en peligro la supervivencia
de muchos montes y su capacidad para retener dióxido de
carbono de la atmósfera.
Público ha consultado al Ministerio de Medio Ambiente acerca
de su estrategia forestal, pero sus portavoces se han limitado
a señalar que el Estado sólo tiene una misión
coordinadora y que son las comunidades autónomas las que
han de llevar la iniciativa.
Repoblar y gestionar
Históricamente, en España, se han trazado ambiciosos
planes de reforestación. Algunos de los más importantes
llevaban la firma del ingeniero de montes Luis Ceballos, autor
en 1939 del Plan General de Repoblación de España,
base del trabajo de reforestación llevado a cabo en la posguerra.
Una de sus técnicas era plantar pinos y, a su sombra, hayas
o robles. Con el tiempo, los pinos servirían de alimento
a las otras especies, que prevalecerían.
Hoy, se piensa en combinaciones de plantas para repoblar, aunque
hay expertos que consideran que los pinos son invasores. Gabriel
Leblic explica que la especie a utilizar la marca el territorio,
pero “no se puede satanizar a los pinos porque en España
tenemos siete especies autóctonas”. Las especies nobles
necesitan otras colonizadoras, como los pinos. En un bosque natural,
debajo de los pinos crecerán robles, pero es un proceso
que puede tardar 4.000 años. Sin embargo, se puede acelerar
ese proceso cuidando la masa existente, gestionando mejor las talas,
entresacando… “Es lo que se llama gestión sostenible
y se puede ver, por ejemplo, en los bosques de La Granja, en Segovia,
que llevan 400 años de gestión y ya presentan zonas
donde el roble domina”, explica Leblic.
Desde la ONG ecologista Greenpeace, Miguel Ángel Soto comparte
parcialmente esta visión, pero recuerda que la investigación
en los procesos de propagación de especies autóctonas
ha avanzado mucho y que hoy se puede repoblar, por ejemplo, con
abedules, “que crecen igual de rápido que los pinos”.
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